miércoles, 18 de octubre de 2017

Pedro II y los Albigenses

El tercer rey en participar en la batalla de Las Navas de Tolosa junto a Alfonso VIII y Sancho el Fuerte fue Pedro II de Aragón (1177-1213), padre de Jaime el Conquistador, coronado por Inocencio III, que puso su reino bajo la protección de Roma comprometiéndose, además, a pagar a la Santa Sede un tributo anual, lo que provocó un aumento de la presión fiscal. A cambio, el papa le concedió el favor de que los reyes de Aragón pudieran ser coronados en la Seo de Zaragoza por el arzobispo de Tarragona. Estos beneficios religiosos le permitieron recibir el mencionado apodo.
Lo más llamativo de su mandato fue la lucha histórica contra el pueblo albigense o cátaro [puro, perfecto] que le partió el corazón. Por un lado, fiel a su mote, participó en la cruzada contra los infieles en la región francesa de Occitania, actual región de Languedoc (Carcasona, Toulouse, Albi), que defendían una teoría alejada del dogma católico. Los "hombres buenos" —como se llamaban en realidad- pensaban que los juramentos eran un pecado porque unían a los hombres con el mundo material y su filosofía religiosa defendía el enfrentamiento entre dos mundos en conflicto, el terrenal, creado por Satán, y el espiritual, obra de Dios. Todos los objetos materiales y obras del hombre estaban contaminados por el pecado, creado en el cielo. Una propuesta muy peligrosa en una sociedad analfabeta que cerraba tratos comerciales y particulares con contratos de juramento, sin firmas ni escrituras por medio.
El caso es que esta filosofía de vida recibió un fuerte apoyo popular, incluidos nobles y obispos, haciendo peligrar el poder de la iglesia en aquella zona independiente que se disputaban Francia y Aragón. Había que combatir al enemigo como fuera y en esa labor participaron desde el santo burgales Domingo de Guzmán (natural de Caleruega), fundador de los dominicos, hasta el noble Simón de Montfort, principal protagonista de la cruzada albigense. La población occitana fue asediada durante años, a veces con buenas razones y otras con métodos expeditivos como la hoguera. En Béziers, por ejemplo, gran parte de la población fue asesinada en 1209 a manos de las tropas católicas dirigidas por el prior del Cister y legado papal, Arnaud Amaury, quien pronunció la célebre frase: "Matadlos a todos, que Dios reconocerá a los suyos", haciendo referencia a que era imposible diferenciar entre buenos y malos, es decir, entre herejes y católicos. Muchos historiadores ponen en duda la autenticidad de aquel comentario tan letal.
Ante ese panorama, Pedro II tuvo que decidir entre apoyar la cruzada albigense o defender a su pueblo vasallo de los abusos del barón de Montfort (Raimundo VI, conde de Tolosa y señor del territorio., era cuñado del rey católico), y eligió la segunda opción, contraria a la opinión del papa. En septiembre de 1213 se enfrentaron en el castillo de Muret, cerca de Tolosa (Toulouse), los dos bandos contrarios, por una parte tolosanos y aragoneses, y por otra el Ejército de Simón de Montfort apoyado por el papa Inocencio III. En la batalla perdió la vida Pedro el Católico y la represión contra los cátaros se mantuv© hasta el asedio de la ciudadela de Montsegur (de mayo de 124 marzo de 1244) donde fueron arrojados a la hoguera más de doscientos seguidores en el Prat des Cremats [Prado de los Quemados], al pie de la fortaleza. 
Dicen que el último líder cátaro murió a comienzos del siglo XIV. 
La muerte de Pedro terminó con las pretensiones catalano-aragonesas de anexionarse el Mediodía francés.

(Javier Leralta)

Rodrigo Jiménez de Rada - Un hombre extraordinario


Rodrigo fue uno de los grandes hombres de su tiempo, de eso no hay duda como demuestran los diferentes trabajos publicados sobre su vida. Nació hacia 1180 en la villa navarra de Puente la Reina, importante referencia del Camino de Santiago. Luego estudió leyes, filosofía y teología en las universidades de Bolonia y París llegando a adquirir una gran cultura y a dominar siete idiomas. Hombre de férrea voluntad, enérgico, testarudo, ilustrado y emprendedor, fue el encargado por el rey de Navarra de negociar una paz con Alfonso VIII en 1207, entrevista que sirvió para que el rey de Castilla se fijara en su capacidad y conocimientos. A partir de este hecho sus carreras eclesiástica y política fueron fulgurantes. Sin haber ocupado el puesto de obispo de Osma (Soria), fue elegido arzobispo de Toledo, cargo que llevaba implícita la responsabilidad de canciller del Reino, es decir, sustituto del rey en caso de apuros hereditarios.
Una de sus grandes empresas fue la preparación de la cruzada de Las Navas de Tolosa y la posterior defensa de la frontera del Tajo para evitar nuevos acosos almohades. 
Fiel consejero del rey castellano, estuvo siempre a su lado hasta el último viaje. Su actividad política decayó un poco coincidiendo con la regencia de Enrique I, pero no perdió el tiempo pues en los dos años de su estancia en Roma hizo una defensa en varios idiomas de la primacía de la mitra toledana sobre el resto de las diócesis hispanas que causó gran admiración en la Santa Sede. 
Sus últimos logros fueron la tregua de paz con el Reino de León, ya en tiempos de Fernando III, y la unión de ambas coronas después de la muerte de Alfonso IX de León en 1230.
En el plano de la cultura sobresalió por ser el impulsor de la construcción de la catedral de Toledo y el responsable de otros notables edificios toledanos como la sinagoga de Santa María la Blanca y la iglesia de San Román (actual Museo de los Concilios y Cultura Visigoda); aunque su nombre también aparece asociado a otras grandes obras arquitectónicas como los monasterios de Santa María de Huerta (primer templo del Cister en Castilla) y Fitero, el palacio arzobispal de Alcalá de Henares y la colegiata de Talavera. 
Dentro de su labor literaria hay que mencionar su famosa e imprescindible De rebus hispaniae, la Historia de los Hechos de España, crónica de una importante época de nuestro pasado medieval, y su participación en dos obras de mucha entidad para los investigadores: los Anales Toledanos y la Crónica del Santo Rey Fernando. 
Murió el 10 de junio de 1247 en Ia ciudad francesa de Lyon y su cadáver fue enterrado en su monasterio soriano de Santa María de Huerta no sin antes habérsele extraído sus visceras y cerebro, quizá para el estudio de su talento y buen hacer.
Desde principios del siglo xvi su sepulcro ha sido abierto varias veces por motivos religiosos o razones científicas. En una de ellas (1558) los encargados de su apertura olvidaron colocar de nuevo el almohadón del cardenal, una de las joyas funerarias del ataúd. Está elaborado en tela de lino con hilos de seda de varios colores (oro, plata, rojo, verde, azul). El almohadón era un objeto muy apreciado en la Edad Media y su confección y número de ellos correspondía a la categoría del personaje que podía tener hasta cuatro. En el ajuar también se encontraron las vestimentas propias de un obispo como la mitra, la dalmática, los guantes y los alcorques, los chanclos con suela de corcho de Rodrigo.

(Javier Leralta)

Tarazónica "El Escachamatas"

La vía del Tarazonica ha contemplado durante casi 100 años, el paso de los trenes cargados de viajeros o mercancías, entre las ciudades de Tudela y Tarazona.
La inauguración de esta vía tuvo lugar el 31 de diciembre de 1885, esta fue la primera línea de vía estrecha con que contó Navarra. Y para la localidad de Tarazona suponía el comienzo de la historia del ferrocarril.
El mismo día de su inauguración circuló por la vía el primer tren, partiendo de la estación de Tarazona hacia Tudela, por Malón, Tulebras, Cascante y Murchante.
El tren de la línea Tudela -Tarazona fue popularmente conocido como"Tarazonica" o "Escachamatas", este nombre se debe a la tendencia con la que el tren descarrilaba.
Mi padre que era propietario de una tienda en la Plaza España de Tarazona, para comprar verdura en el Mercado de Tudela viajaba con frecuencia en este tren
Y con una sonrisa me cuenta: "El tren iba tan despacio, que la gente se bajaba y se subía del tren en marcha para coger uva de los campos de la Vega del Queiles"
En 1929 el viaje entre Tudela y Tarazona se prolongaba durante una hora y cinco minutos y su coste era de 3,20 pesetas en primera clase, de 2,40 pesetas en segunda y 1,45 en tercera
El escritor tudelano José María Iribarren, dedicó varias páginas del antiguo ferrocarril en la obra "Retablo de Curiosidades".
Un decreto de 19 de Junio de 1946, dispuso la modernización y normalización del antiguo y desfasado tren, pasándolo de vía estrecha a vía ancha. La renovada línea se inauguró en julio de 1952
Las locomotoras pasan a ser más grandes y los viajeros pueden acceder de vagón a vagón desde el interior
Recuerda mi madre: "Eran tan altos los vagones que para bajar a tus hermanos del tren, las gentes tenían que ayudarme"
En los años sesenta, la línea comenzó a experimentar un progresivo déficit debido a la competencia del transporte en carretera. Y en el año 1970 sólo se conservan los trenes dedicados exclusivamente al transporte de viajeros
El día 31 de diciembre de 1972 se cierra definitivamente la línea de nuestro preciado tarazonica.
Esta locomotora la podemos ver en el Parque de Otoño de Tudela. La locomotora es propiedad de Azucarera y se empleaba para el arrastre de vagones de remolacha entre Tudela y Tarazona

(Visita por el Moncayo)

Sabinar del Ermitaño

El relieve de la sierra de las Mamblas y de los áridos montes que caracterizan el valle del río Arlanza está definido por aparatosas estructuras calcáreas sobre las que se asientan enormes extensiones de sabina albar. Formas caprichosas, pintadas eternamente de verde y modeladas por elementos antojadizos que han reservado el territorio en exclusiva para la vieja, rugosa y áspera sabina. Según algunos autores el sabinar milenario del Arlanza se puede considerar el mejor conservado de todo el planeta. Llegar hasta los troncos de las viejas sabinas que superan los dos mil años de vida no es sencillo. Por algún extraño motivo, que únicamente conoce este mitológico árbol, los ejemplares más curiosos, viejos y sorprendentes, los que han estado creciendo tranquilamente durante siglos viendo pasar en silencio pueblos, héroes e imperios, están en los rincones más desamparados del bosque o en los cantiles cimeros de las montañas. Lugares sin guía ni camino a los que se llega por terrenos pedregosos y deformes que no permiten un paseo tranquilo y sosegado. Cada pisada hay que mirarla, y cada vistazo al paisaje hay que pararse para no tropezar, pero entretenerse en el bosque es fácil porque siempre hay buitres leonados a los que seguir en sus planeos y curiosos árboles para descubrir. Y está el río y su vega, plagada de chopos, sauces y abedules; y los cielos, cargados de nubes y horizontes; y la ilusión por convivir con el bosque durante una parte de su existencia, una vida tan lenta y callada que casi parece eterna. Los sabinares del río Arlanza y sus paisajes forman parte inseparable de la mitología castellana. En estos bosques de aspecto abandonado y alejados de casi todas partes, se han librado legendarios torneos medievales para decidir la posesión de una doncella o el destino de una fortaleza. En las sosegadas aguas del río se han reflejado los rostros de hombres guerreros, de santos eremitas y de caballeros andantes.
(Juan José Alonso)

Valverde de los Arroyos - Guadalajara

Valverde de los Arroyos forma parte de los llamados Pueblos Negros de Guadalajara, de los que en un artículo anterior os proponiamos una ruta en coche, si bien no nos adentrábamos tanto como para llegar a Valverde de los Arroyos. Además de la arquitectura negra del pueblo (propia del aprovechamiento de los recursos naturales de la zona, abundantes en pizarra), también destaca su plaza central, una de la mejor conservadas de la comarca, y Las Chorreras de Despeñalagua, que son unas cascadas consecutivas muy cercanas a la localidad.




martes, 17 de octubre de 2017

La sublevación y expulsión de los moriscos - Alpujarra

Los moriscos de la Alpujarra, el valle de Lecrín y la región de Almería se alzaron en armas. Para someterlos se formaron inmediatamente dos ejércitos que sumaban menos de 6.000 soldados cada uno. Uno de ellos partió hacia Órgiva bajo el mando del marqués de Mondejar que instaló allí su cuartel general. El otro se trasladó a Terque, en la puerta oriental de la Alpujarra.
La sublevación fue encabezada por don Fernando de Valor, que se convirtió al islam adoptando el nombre de Ábén Humeya. En el segundo semestre de 1569 se le unieron los moriscos del Marquesado de Zenete y el valle de la Almanzora, momento en que llegó a contar con 30.000 seguidores.
Desconfiado ante la superioridad numérica de éstos, el rey Felipe II decidió enviar a su hermano don Juan de Austria para hacerse cargo de las operaciones, llegando éste a Granada el 13 de abril. La contienda duró varios años. En enero de 1570 ya se habían reclutado más de 20.000 soldados. Para reducir a los moriscos, que rechazaban el combate en campo abierto y aprovechaban su conocimiento detallado y preciso del territorio para imponerse a las tropas de la corona, éstas tuvieron que asediar los pueblos uno a uno provocando en muchos casos su destrucción.
La guerra civil agotó los recursos y destruyó una gran parte de la infraestructura productiva de la región. Sofocada la revuelta, la monarquía española endureció sus condiciones a los moriscos, que fueron finalmente expulsados entre 1609 y 1613. El territorio fue repoblado con campesinos de Extremadura, Castilla y el norte de Andalucía.
La decadencia de la agricultura y la industria artesana, que tantos siglos de fecundidad vivió, se fue haciendo patente a lo largo del siglo XVII, y el comercio de la seda desapareció a finales del siglo XVIII. Granada perdió así uno de los principales atractivos de sus zocos y foros comerciales.

El roble borracho - Barbadillo del Pez

El lugar, donde se encuentra este roble era el punto de cruce de los caminos que partían a Burgos y a la sierra, donde se despedían los carreteros.
En Barbadillo del Pez se toma la písta que sale desde la parte trasera del pueblo hacia los depósitos; antes de llegar a las terradas de la Malilla, se toma el camino de la izquierda, que se dirige a la ermita de Santa Julita. Se continúa por él y 200 metros después de un cruce que va a la ermita, se llega a este roble.
El árbol se encuentra al borde de uno de los caminos que comunicaban la Sierra de la Demanda con el valle del Arlanza y el alfoz de Burgos. Se unen ahí el camino que viene del valle de Valdelaguna con el que viene de Barbadillo de Herreros y Canales de la Sierra.
El nombre de roble borracho puede deberse a su ubicación en un camino carretero que, en otros tiempos, era utilizado para transportar materias primas de la sierra, como maderas y pez, y también como cordel de merinas. Los carreteros se reunían allí, al borde del árbol, y celebraban fiestas de despedida, separándose los que iban a Burgos de los que se dirigían a otras zonas. Además, cerca de allí, se realizaba una fiesta en las inmediaciones de la ermita de Santa Julita, donde los vecinos sitúan el pueblo abandonado de Cerracín.
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Localidad (Provincia): Barbadillo del Pez (Burgos)
Edad estimada: 500 años
Denominación popular: Roble Borracho

(Antonio Rigueiro)