sábado, 22 de abril de 2017

Faro de Santa Catalina - Lequeitio

Ya habilitado para poder visitarlo, ofrece de los mejores escenarios gracias al ascensor y las vistas panorámicas tras la cristalera que encierra su linterna. Pero no solo cuenta con el ascensor, sino que también hay una terraza donde poder respirar la sal del mar y sentir su brisa. Y para terminar, podemos tomar un aperitivo en el bar del faro sin dejar de contemplar esas fotogénicas vistas. Para llegar a esto, solo tienes que seguir la carretera que recorre la costa hasta Lekeitio.
Desde 1862, este faro está esperando ansioso a que te acerques a verlo. Y además, puedes visitar en su antiguo edificio el Centro de Interpretación de la Tecnología de la Navegación. Un espacio cuyo principal atractivo es la simulación que se realiza en su interior y con la que podrás experimentar virtualmente cómo navegar bajo un temporal, casi como si fuera una atracción más de un parque temático.

(Termómetro Turístico)


Embalse de Plasencia - Cáceres

El embalse de Plasencia pertenece a la cuenca de la Confederación Hidrográfica del Tajo y se encuentra ubicado en la provincia de Cáceres, a unos cuatro kilómetros aguas arriba de la ciudad de Plasencia, dentro de los términos municipales de Plasencia, Casas del Castañar y Cabezabellosa, en el Valle del Jerte. Fue inaugurado en 1985. El embalse, sobre el río Jerte, tiene una capacidad de embalsado de 59 hm³, y una superficie de 667 ha.1

(Wikipedia)

Dona d'aigua

Doncella del agua (en catalán dona d'aigua)— es un ser femenino de la Mitología catalana. Son genios que favorecen los nacimientos y la fertilidad, dadoras de vida y regeneradoras constantes de la naturaleza. Son en general benévolas, aunque debe tenerse prudencia si uno se las encuentra. Son una adaptación local de las Ninfas como representaciones de las fuerzas (femeninas) de la naturaleza.

Hábitat y aspecto
Habitan siempre cerca de aguas gélidas y azules: los estanques del Pirineo, torrentes y saltos de agua, fuentes de los bosques, pozas, manantiales, grutas húmedas, y corrientes y lagos subterráneos.
Toman la forma de bellísimas doncellas de ojos azules o verde esmeralda, de largas cabelleras doradas o cobrizas fulgurantes bajo los rayos del sol o a la luz de la luna, destrenzadas, que les descienden hasta los pies. Algunas versiones les atribuyen alas, como las de las mariposas o las libélulas. Suelen ir desnudas o vestidas con tules transparentes, volátiles o atrapados en las hermosas formas de sus cuerpos, aunque a veces visten túnicas muy blancas o de un tono dorado. Son parecidas a las mujeres, aunque su naturaleza es menos corpórea, más leve: pueden aparecer y desaparecer de la vista como por ensalmo. Tienen aspecto de eterna juventud, y no hay tiempo ni tara que las haga envejecer; sin embargo son mortales, aunque llegan a vivir más de mil años.
Las historias que hablan de sus apariciones suelen situarlas en grupos de varias, reunidas bajo una cascada peinándose con peines de oro las deslumbrantes cabelleras, que se les enredan con las ramillas de los árboles, los zarcillos de las plantas espinosas y las diminutas raíces de las hiedras. Unos las han espiado en pleno mediodía, otros al amanecer, con las primeras luces, surgiendo del agua como sombras resplandecientes.

Costumbres
Salen en las noches de luna llena de las cuevas en las que se ocultan, y organizan bailes circulares al son de músicas suaves y cautivadoras. En ciertas ocasiones, en el dintel de alguna de las grutas en las que habitan, se ha filtrado una claridad proveniente de las entrañas de la tierra, como una aureola azul o rosada, y se han oído armonías extrañas; las alojas celebran espléndidas fiestas ciertas noches del año. En algunas historias se habla del tintineo de las copas de cristal purísimo, y del olor de manjares exquisitos.
Acostumbran a salir de noche a lavar su ropa a mano en el cauce de un torrente, para después tenderla bajo la luz de la luna, en claros del bosque, sobre la hierba de los prados o en las rocas. La tradición dice que el que consiga cogerles una de esas piezas de ropa tendrá suerte toda su vida y conseguirá todos sus deseos. Pero si le descubren en el intento, será convertido en piedra o encerrado en sus mansiones subterráneas hasta el fin de sus días. Pueden enamorarse de humanos, pero son extremadamente celosas y desconfiadas. Tan solo una vez al año, durante la noche de San Juan, pueden ser observadas por un ser humano sin que este corra el peligro de ser hechizado.
Debido a su longevidad el concepto humano del transcurrir del tiempo les es extraño; les cuesta mucho aprender y recordar los nombres de los días de la semana. Sin embargo, cuentan las noches y están siempre muy atentas a las fases de la luna, mostrándose más activas cuando hay luna llena. En sus palacios subterráneos, el tiempo transcurre a otro ritmo; alguien que pase una sola noche en su interior puede encontrarse al salir con que hayan transcurrido decenas o centenares de años en el mundo exterior.

Relación con los seres humanos.
La interacción con los seres humanos acostumbra a ser favorable, pero siempre es perturbadora. Por ejemplo, acostumbran a velar por los recién nacidos, a los que eligen con el fin de convertirlos en héroes para su pueblo, pero en no pocas ocasiones esa educación no es precisamente discreta, sino que los secuestran y se los llevan para "educarlos mejor". Tienen poderes que les permiten curar enfermedades, pero también causarlas, así como ahogar y desorientar.
Por amor a un ser humano pueden atraerlo irresistiblemente, hasta el punto de hacerle perder su propia personalidad, seduciéndolo hasta causarle la locura y convirtiéndolo, involuntariamente para la misma aloja, en un títere bajo su completo control. Es relativamente normal que se emparejen con seres humanos, sin embargo no parece que tales uniones puedan tener descendencia. Abundan los cuentos en los que un hombre casado (a sabiendas o no) con una mujer de agua convive con ella felizmente durante años, bajo el compromiso de respetar un cierto tabú (entrar en cierta habitación, seguirla una noche de luna llena...). El día en que el marido voluntariamente o por descuido rompe el tabú, la dona desaparece de su vida.

(Wikipedia)

Alamo de la descarga - Amposta

ESTÁ SITUADO ENTRE EL NÚCLEO URBANO DE AMPOSTA Y LA RIBERA DEL RÍO EBRO.
EL ALBER DE LA DESCÀRREGA o álamo de la Descarga debe su nombre a su distintiva ubicación, dado que se encuentra en la zona de descarga del canal de la margen derecha del río Ebro, a la altura de Amposta. Este chopo es el único superviviente de un grupo de árboles de la misma especie que crecían en este paraje, pero que fueron talados. 
Este ejemplar se ha salvado de correr la misma suerte que sus compañeros gracias a que, en 1990, fue declarado árbol monumental por la Generalidad de Cataluña acogiéndose a las medidas de protección obligatorias para su
conservación.
----------------------------
Nombre científico: Populus alba
Nombre común: álamo, álamo blanco, chopo blanco
Denominación popular: Alber de la Descàrrega
Localidad (Provincia): Amposta (Tarragona)
Edad estimada: centenario

(Antonio Rigueiro)

Aguamarga - Almería

Es un pequeño y agradable pueblo blanco, situado en la parte norte del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar. En un hermoso enclave natural, que guarda junto a un paisaje desértico, una excelente playa de arena fina encajada entre dos salientes que la protegen de los vientos. Para llegar hay que coger la autovía N-340 y una vez en ella coger el desvío por la N-341 a Carboneras, desde donde arranca la carretera que conduce hasta Aguamarga. Sus habitantes, han vivido de la pesca y de la agricultura. Hoy la población de Aguamarga ha cambiado parte de su vida tradicional para explotar los recursos del turismo.

HISTORIA
Su historia está ligada a su excelente situación como embarcadero natural; y así durante el siglo XVIII tuvo su base en Aguamarga una almadraba de monteleva para la pesca del atún ya que en otro tiempo vivió de la pesca del atún. Durante el siglo XIX se acabó asentando una población estable a la cual probablemente pertenezcan las cuevas existentes en el Cerro del Cuartel que fueron utilizadas por sus habitantes como viviendas y donde se conserva el bunker construido sobre los acantilados, en el primer tercio del siglo XX. 
Antes de concluir el siglo XIX se construiría en uno de los extremos de la cala un embarcadero para el mineral de hierro que se transportaba por ferrocarril desde Lucainena de las Torres para transportar por mar su producción a los hornos de fundición, así como una línea de ferrocarril hasta el embarcadero. En 1942 se cerró la explotación pero aún se pueden ver los restos en la misma playa de Agua Amarga.

(Pueblos escogidos)

viernes, 21 de abril de 2017

El Conde Estruch - Llers

El Conde Estruch (en catalán Comte Estruc) según las leyendas de Cataluña fue un noble catalán del siglo XII llamado Guifred.

Leyenda
La leyenda dice que el rey Alfonso II de Aragón envió al anciano Guifred hasta el castillo de Llers (Alto Ampurdán), donde murió asesinado en 1173. Al llevar una vida poco cristiana, el conde se convirtió tras morir en un ser endemoniado que chupaba la sangre de los lugareños de la zona y dejaba embarazadas a jóvenes que darían a luz a entes monstruosos que morirían recién nacidos.
Aterrorizó a la población cercana hasta que una anciana monja -en algunos casos un ermitaño judío que le hizo descansar con ritos relacionados con la cábala- consiguió acabar con él.
El castillo perduró entero hasta la Guerra Civil Española (1936-1939), durante la cual fue destruido en gran medida. Además, esta leyenda es uno de los escasos mitos españoles relacionados con el vampirismo, como la Guajona cántabra.

(Wikipedia)

El Conde Estruch - Llers

El Conde Estruch (en catalán Comte Estruc) según las leyendas de Cataluña fue un noble catalán del siglo XII llamado Guifred.

Leyenda
La leyenda dice que el rey Alfonso II de Aragón envió al anciano Guifred hasta el castillo de Llers (Alto Ampurdán), donde murió asesinado en 1173. Al llevar una vida poco cristiana, el conde se convirtió tras morir en un ser endemoniado que chupaba la sangre de los lugareños de la zona y dejaba embarazadas a jóvenes que darían a luz a entes monstruosos que morirían recién nacidos.
Aterrorizó a la población cercana hasta que una anciana monja -en algunos casos un ermitaño judío que le hizo descansar con ritos relacionados con la cábala- consiguió acabar con él.
El castillo perduró entero hasta la Guerra Civil Española (1936-1939), durante la cual fue destruido en gran medida. Además, esta leyenda es uno de los escasos mitos españoles relacionados con el vampirismo, como la Guajona cántabra.

(Wikipedia)